28 de junio de 2012

Las musas.

 Las musas.
Escriben con máquina de escribir.
Oxidada y en off cuando coso mis párpados con alambre.
Estiran sin complejo hasta que me deshago de ellas,
y consiguen desgarrar mis ojos.
Lágrimas quebradas y secas caen por mi piel.
Igual como la lluvia cae al mar, 
e igual como la tinta al papel.
Semajante a la luz al final del túnel,
a un triángulo de tres puntas.
Pero también semejante a una tormenta sin rayos.
Pues sus truenos son silencios
en un pentagrama.
Fluyen como la luz.
Más rápido y veloz que un corcel con velo blanco,
y a la vez tan lejos y distante como un suspiro en le viento.
Flota emergente por el aire.
Como una burbuja que sale de las entrañas del mar.
Y aterriza perdida
esperando llegar a ser cazada.
Como el pequeño diente de león 
que guarda un deseo.


El secreto de la noche,
que por el día anda y camina en una lluvia infinita.
Me chillan en mi cabeza.
Las musas escriben con máquina de escribir.