(La insoportable levedad del ser)
No reconozco mi cuerpo en el espejo,
el reflejo que devuelve solo se parece a mi en la forma líquida en la que se me escapa el alma.
Solo esos charcos irritados que parecen un mar rojo dejan ver rastro alguno de mi alma.
Se escapa, lloran.
Funcionan al margen del resto, de esas partes que desconozco.
Ese cabello que solo son fibras de hilo. Que caen.
La boca que buscaba. Ahora agotada.
Esas manos que sangraban. Están arrugadas.
Ese cuerpo que ansia. Se siente dañado.
Las dos piernas que cambian de color. Son mas débiles.
Esos pies querían calor. Solo buscan ya el frío.