Párate a pensar, déjame rodar un poco la película... si me permitieran elegirla sería algo así.
Entrelazan sus manos con lazos invisibles,
insulsos corriendo montaña arriba.
Si vivieran respirando el aire limpio, y
horas y horas tumbados sobre la hierba verde, esperando la caída del sol.
Que los envuelva la luna fría blanca, cuando paseando las piedras del camino
simulan los pasadizos de una ciudad.
Caerá por completo la noche, y no por anticuado pensamiento calentarán sus cuerpos al fuego de la estufa. Alternativa a ello, subirá el calor por sus pies.
Entre hipérbatos y personificaciones doy la vida que se merecen a cosas inanimadas, por supuesto sin olvidar los golpes de bombo y caja.
Cantarán pájaros que pasen de paso.
Y un vestido blanco de tela se reirá de nosotros colgado en el umbral de la puerta.
En otra instancia, escondida y paranoica acompañada de otros seres muertos tomando prestado mi cuerpo para mostrarse, miraré
junto con ellos los cristales de una enorme lámpara colgada del techo.
El alzado de esa puerta que da paso a mi particular sala, estará pintada con un aura plateada.
Y por último, pero no menos importante... todo lo demás en armonía con nuestra piel, nos ayudará.
Seguimos nuestra vida en palacio.