13 de marzo de 2013

Réquiem.

Hay tantos cuerpos en este sitio, 
y sus almas lejanas están. 

Me hace risa representar toda su vida en 
un par de líneas sobre un trozo de mármol. 
Queda mucho más. 

Y seres vivos a la vida no arrancaré 
para entregárselos a la muerte. 
No es así. 

Estás caliente, ¿verdad que si? 
Estás expuesta al sol. 
Estas lágrimas no queman, son de admiración exaltada.

Te recuerdo a cada sitio que voy, y 
no solo en aquel lugar que te guarda.
Con la mano extendida me vas quemando, y 
pasando mis dedos por esa paloma, 
los tiño de plata. 
A ello brillan escalando cada una de tus letras 
las yemas de mis dedos. 

Sigues siendo hermosa y bella. 
Montes, cordilleras, y ríos son tu rostro. 
Las pequeñas luces de la ciudades son las luces de tu figura. 
Y el bebe grande que ahora vuela y 
camino por él. 

Sóplame al oído cada vez que un pájaro 
libre vuele cerca.

Te recuerdo.

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