Hay tantos cuerpos en este sitio,
y sus almas lejanas están.
Me hace risa representar toda su vida en
un par de líneas sobre un trozo de mármol.
Queda mucho más.
Y seres vivos a la vida no arrancaré
para entregárselos a la muerte.
No es así.
Estás caliente, ¿verdad que si?
Estás expuesta al sol.
Estas lágrimas no queman, son de admiración exaltada.
Te recuerdo a cada sitio que voy, y
no solo en aquel lugar que te guarda.
Con la mano extendida me vas quemando, y
pasando mis dedos por esa paloma,
los tiño de plata.
A ello brillan escalando cada una de tus letras
las yemas de mis dedos.
Sigues siendo hermosa y bella.
Montes, cordilleras, y ríos son tu rostro.
Las pequeñas luces de la ciudades son las luces de tu figura.
Y el bebe grande que ahora vuela y
camino por él.
Sóplame al oído cada vez que un pájaro
libre vuele cerca.
Te recuerdo.
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