Saliendo de clase tras un examen, a toda prisa por el diluvio que había en la calle. Una vez en la puerta de salida la gente corría escapando a sus casas, era ya de noche.
Toda la gente sentía el mal augurio, pero ami me toco volver a entrar a por la cazadora, la había dejado olvidada. Una vez en el aula otra vez, la profesora estaba fumando, un cigarrillo despreocupada. Al no encontrar la chaqueta volví a salir fuera, presa del desconcierto volví a entrar en su búsqueda otra vez, así tres veces. Hasta que una vez fuera me di cuenta de que la llevaba puesta.
A punto de pisar la calle estaba perdida por los pasillos, encargada de que cuando saliera apagara todas las luces de la guardería. Un interruptor tras otro, así todo el centro.
Y cuando por fin apagué el último salí fuera pensando que no estaría. Toda la calle desierta y bajo un paraguas volvíamos a casa.
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